miércoles, 15 de agosto de 2012

La chamana, se fue a casa



“amar duele, amar duele 
vivir sin amor, no conviene 
amar duele, hay!, amar duele 
vivir sin amor, no se puede”.
Chavela Vargas

"Amoroso animal que algún día lloraremos", dijo alguna vez Gabino Alejandro Carriedo, poeta español. Ese día ha llegado ya. El pasado domingo 5 de agosto fallecía la grande Chavela Vargas. En domingo, no en martes como ella deseaba para no fastidiar el fin de semana de nadie.  


Adios Señora, chamana grande, mujerhombre, vieja sabia. Tu voz antigua y desgarrada le dio forma a nuestra pena colectiva, haciendo dulce y tolerable la amargura. Corazón de nopal, sangre de aguardiente, lágrimas de plata. Cantaste al dolor íntimo, el amor secreto, la pasión mas brava. No te mueres Chavela, vives siempre en nuestros corazones inflamados por tu canto. Buan viaje Llorona, que te vaya bonito. Hago mías estas palabras dejadas en la red por Jaime Ortega, un amante de la Chavela como yo, y expresan mi honda admiración por esta vieja sabia. 

lunes, 13 de agosto de 2012

Se miran, se presienten, se desean...




Se miran, se presienten, se desean, 
se acarician, se besan, se desnudan, 
se respiran, se acuestan, se olfatean, 
se penetran, se chupan, se demudan, 
se adormecen, se despiertan, se iluminan, 
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden, y se entregan.

Oliverio Girondo
(Buenos Aires, 1891-1967)

jueves, 2 de agosto de 2012

De su puño y letra, aquellas maravillosas cartas

Una es una nostálgica. Fiel a esa convicción he confesado antes mi nostalgia por aquellas maravillosas cartas que acostumbrábamos escribir y recibir. Cada una era el retrato de un estado de ánimo, ese que nos embargaba en un momento particular. Cómo las extraño. Se escribían con ansiedad, con letra chiquita de enamorada, portando la marca de un tacto, el papel impregnado con el aroma de un perfume, el olor/dolor de un insomnio, la percepción entre líneas de un adios.


Aquellas maravillosas cartas, catálogo de confidencias o de la felicidad, de amor robustecido en la distancia, de tristeza, esperarlas era siempre una maravillosa esperanza. . ¿Quién no atesora entre sus cajones una carta o una postal  y al encontrarla ha besado el sepia de un recuerdo?


Están las nuestras con sus viejas y renovadas emociones y existen cartas de gente que admiramos y siempre hemos querido leer. Como un regalo han llegado a esta bandeja  las que ahora comparto con la certeza de que no todos los días puede uno hojear, mirar, leer, las cartas escritas de puño y letra por hombres genios nacidos en otro siglo y continúan hoy dando dando luz y brillo a nuestras vidas. Existen varios portales dedicados a publicar esa correspondencia, pero no había dado con sus cartas manuscritas. Fue en estos días que el milagro de internet, algunos viejos catálogos que poseo y los tesoros de un artista español llamado Pere Salina, pusieron frente a mi las maravillas que dejo aquí. Cartas de Vicent Van Gogh a Paúl Gauguin, de Cezanne, de Matisse, de Marc Chagall, de Eugéne Delacroix, de Felix Mendelssohn.


Conmovida recorro cada una de ellas, están en la red para ser leídas por quien lo desee, en silencio me detengo ante la forma de su escritura y la admiración por esa antigua manera de mezclar la palabra con el dibujo. Comparto el placer que me produce hojear esta correspondencia con la extraña sensación sin embargo, de no estar invadiendo la intimidad de cada uno de ellos.


Laura Fernández

Carta de Edouart Manet

Carta de Eugéne Delacroix a Etienne Haro, propietario de la tienda de bellas artes en París "Au génie des Arts"

 Carta de Vincent Van Gogh a Paúl Gauguin, 1888. Desde Arless, le pedía venir con él y fundar la aldea para pintores

 Manuscrito de Marc Chagall

 
Carta de Felix  Mendelsohn a su amigo Karl Klingemann. Mendelssohn quería escribir una ópera cómica: Pervonte, basada en la obra de Kotzebue. Karl debía escribir el libreto.  Por desgracia Mendelssohn nunca terminó “Pervonte”. Junio 28, 1834

 
Postal de Alberto Giacometti, 1962

 Carta de Édouart Manet  a Madame Guillemet

 Carta de Paúl Gauguin a Vincent Van Gogh. Posiblemente ésta la ecribió desde Tahití, lugar donde recordaba con frecuencia al su amigo, "el soñador rojo"

 Carta de Matisse a su esposa Amelié

 
Manuscrito de Paúl Cezanne

 
Carta de Pablo Picasso a Jean Cocteau

 Sobre postal dibujado y escrito por Matisse a André Rouveyre (1879 -1962). Escritor, periodista, retratista y caricaturista. Amigo íntimo de Matisse. La correspondencia entre ambos se cifra en unas 1182 cartas.






lunes, 30 de julio de 2012


Mi país sabe a moras silvestres
en el verano.
Nadie ignora que no es grande,
ni inteligente, ni elegante mi país,
pero tiene esta voz dulce
de quien se despierta temprano para cantar en las zarzas.
Raramente he hablado de mi país, quizá
ni siquiera me guste, pero cuando un amigo
me trae moras silvestres
sus muros me parecen blancos,
me doy cuenta de que también en mi país el cielo es azul.






Eugénio de Andrade
Materia solar y otros libros.
Galaxia Gutenberg

jueves, 19 de julio de 2012

Cosas que se lleva el tiempo

Me gustan cosas que cada vez se llevan menos. Esas que el tiempo y la modernidad de la sociedad globalizada se están llevando: los libros de papel, leer sin sobresaltos el periódico en domingo mientras tomo un café en cualquier panadería, el deleite de escuchar un bolero de Vitin Avilés, el desgarro cantado de Javier Solís o la pasión contenida en la voz de Sandro, reunirse en el fogón de casa a oir las mismas viejas historias que mamá ha contado siempre...el oficio de querer y sentir y entregarse al amor...pero lo que más extraño son las postales y las cartas de papel escritas y recibidas en los 80 y los 90. Ya nadie escribe cartas de su puño y letra. Todo mundo escribe, pero lo hace en internet. Con mensajes por tuiter, facebook o correos electrónicos. Extraño cosas que para un joven de ahora, sumergido en la vida virtual, las redes sociales y el vértigo de los 140 caracteres en tiempo real, parecen de tiempos jurásicos.

Pensando en aquellos maravillosos testimonios de felicidad, tristezas, confidencias que portaban las cartas y postales, encuentro una de Frida Khalo a Diego Rivera, el más grande muralista mexicano. Ellos vivieron unas de más intensas y tormentosas historias de amor, y, en estas pocas líneas escritas a mano se aprecia su urgencia pero también queda atrapada la belleza con su fragilidad sumaria por la duda, la inseguridad que el amor de Diego suponía


Navegando en la red encuentro una página fascinante: www.lettersofnote.com . Esta web colecciona la correspondencia de personajes famosos y anónimos, entre ellas, cartas de Oscar Wilde,  F. Scott Fitzgerald,  Albert Einstein, Rainer Maria Rilke, Mozart,  Henry Miller, Anais Nim, Bob Dylan y permite asomarse a sus vidas y aquellas épocas. Infortunadamente, para quienes no dominamos el inglés, la web está solo en ese idioma, pero alienta saber que esta misma nostalgia por las cosas que el tiempo se está llevando es compartida por 2 millones de personas, promedio de visitas mensuales recibidas en ese portal, creado por Shaun Usher, un publicista británico, en 2009.

 Marcel Marceau

 Leonard Cohen, 1959

 Ray Bradbury

En su misma web presenta, también para nuestro deleite,  las hojas membretadas de esos personajes. “Ahora nos entusiasma elegir el fondo de nuestro perfil de Twitter”, dice Usher, “pero en otra época se tomaban la molestia de que le diseñasen un membrete”.  De ellos dejo aquí algunos.

 Groucho Marx


Cuando desaparezcan, si llegase a ocurrir,  la última carta escrita a mano y nuestros buzones se llenen solo de publicidad en papel y facturas por cobrar, o el reunirse en torno al fogón para oir los viejos relatos de los padres, nuestro planeta no desaparecerá ni estará en extinción, ni la gente dejará de amarse, pero habrá perdido romanticismo.

 Ray Charles



 Charles Shultz

 Tomás A. Edison

Walt Disney

 Harpeo Duer Marx
 Apple, 1986

 Richard Avedon, 1963
 Campbells Soup, 1952



Laura Fernández


jueves, 12 de julio de 2012

Contra la melancolía, el amanecer

Uno no sabe quien es el gran exorcista: el Lago? El sol naciente? La brisa matutina? El alegría sonora de los pájaros? Todos derrochan su encanto punzante, fresco, revitalizador. Y lo regalan. Y ahí están, al amanecer, como un conjuro contra la pesadez de los días, contra la niebla que es este país, contra la pereza de mis huesos.…Estas mañanas naranjas parecen ensalmos. Dan ganas de robárselas, eternizarlas en la mirada y hacer que se queden entre mis alegrías. De los diarios del Lago al amanecer.



Laura Fernández

lunes, 2 de julio de 2012

Luna llena de Julio

De las cosas bonitas que asaltan la tarde: llega Julio y lo hace con luna llena. Una como ésta de la fotografía, veremos hoy nacer entre las aguas del Lago. 




Dulce y amarga a la vez, una excentricidad asomada en miles de ventanas, puede ser tantas cosas, será una ilusión, una sonrisa, un abrazo largo, una mentira bonita, una verdad sin mieles, un beso húmedo abriéndose a la magia de nuevas vidas. También una inquietud. Pero siempre, siempre, es una obsesión en estos ojos amantes de su belleza y sus mareas emocionales...Tantas cosas puede ser la luna ¿qué nueva conmoción traerá entre sus luces y sombras?  ¿Qué romances nuevos y viejos abrigará?  Qué caprichosa la vida bajo su influjo redondo. 


Laura Fernández
Fotografía: Agencia Reuter. 

jueves, 28 de junio de 2012

Déjalo entrar









- Mitch, me preguntaste por qué me preocupaba de personas a las que ni siquiera conozco. Pero ¿quieres que te diga lo que más estoy aprendiendo con esta enfermedad?


- ¿Qué es?


- Que lo más importante de la vida es aprender a dar amor y a dejarlo entrar.


Su voz se redujo a un susurro.


- Dejarlo entrar. Creemos que no nos merecemos el amor, creemos que si lo dejamos entrar nos volvemos demasiado blandos. Pero un hombre sabio que se llamaba Levine lo expresó certeramente. Dijo: “El amor es el único acto racional”.



Martes con mi viejo profesor
Mitch Albom

Maeva-2007
Foto: Álvaro Sánchez Montañés








No hay otros mundos,
pero si hay otros ojos, 
aguas tranquilas en las que fondear. 





!Otros días vendrán! 



miércoles, 27 de junio de 2012

Los sabores de la vida






5 de la tarde en mis ojos, en mis papeles, en ese trago de ron irremediable, en aquella nube que no se repetirá.  Por las calles veo gente caminar. Ríen. Hablan. Andan, algunos, distraídos. Veo gente cargando pan, leche y dulces. 


5 de la tarde en el café. Desde el televisor saltan hombres tras el balón. Se abrazan. Hay gol. En primer plano camisetas con marcas afamadas de ropa deportiva. Hombres y mujeres de belleza inverosímil. Publicidad con la última generación de tecnología digital, el carro que nunca tendrás y siempre querrás. La globalización como diosa del planeta. El consumo erigiendo nuevos templos. Anestesia para el corazón.


5 de la tarde en mis ojos. La ventana es una vitrina maravillosa para arrimarnos los latidos de la vida con sus urgencias y emociones, con su andar humano, sencillo. En la tele la globalización, lo moderno, distante e impersonal. Sin embargo, tras el ventanal, al otro lado, en las aceras, hay una vida sin poses ni apuros que transita ajena a la pantalla, risas en las que me reconozco: veo gente caminar, personas mayores disfrutando aún los dos primeros sabores de su vida: azúcar y leche. De manera mágica se activa toda mi memoria selectiva del pasado.Y vienen a mi aquellos días azules y este sol de la infancia. 



















Laura Fernández
Fotografía: Fernando Bracho

martes, 26 de junio de 2012

El conjuro de los abuelos wayuu


El calendario puede ser el enemigo de la memoria viva. Contra eso, tiene el guajiro algunos rituales centenarios, con los que intenta engañar el paso del tiempo en su vida o impedir que su pasado se borre ante el avance de lo nuevo.


Pasan los años, en el tiempo se diluye el recuerdo de los familiares fallecidos. Hay quienes prefieren no recordar, otros a quienes les ha empezado a fallar la memoria, pero hay, en mi familia, un dúo que jamás olvida sus muertos: mañana mi madre y padre irán al cementerio a tributar el recuerdo de su hijo fallecido. Días antes lo regaron con abundante agua para aplacar las insumisas arenas en ese trozo de desierto guajiro, limpiaron y llevaron unas flores al mausoleo que se construyó en el 2008 y en el viejo ranchón donde han tejido un nuevo techo de enea y palmas, nos reuniremos la familia toda: abuelos, tíos, hermanos, primos, hijos, nietos. Ricos y  pobres. Los modernos y los costumbristas.


Cada uno pondrá a un lado de la lápida flores recién compradas o la comida que más le gustaba, prenderá una vela y en silencio pasarán varios minutos cerquita del mármol que lo oculta, como si estuvieran mirando sus ojos o escuchando uno de sus chistes. Después, vendrá el almuerzo. Suculento siempre. Pero el prodigio mayor de este ritual, es que entre las costumbres ancestrales de mis padres y la modernidad que persiguen sus nietos vista en sus ropas y calzados, en el teléfono móvil del que no se desprenden, los adultos y los más pequeños conservan todavía en su corazón la nostalgia de las costumbres aprendidas de sus abuelos. Y en ese acto repetido se renueva la tradición tanto como la memoria.


A pesar de los peros iniciales de los muchachos para ir al cementerio, a pesar del calor que ese domingo debe rondar los 40 bajo sombra, del estrépito y rabia que producen los muchos huecos del camino de Maracaibo a Camama,  de esas carreteras angostas que a medida que te alejas de la ciudad y te acercas a la Guajira se hacen más angostas y el asfalto se pierde hasta quedarse en trochas de granzón y arena,  de las incansables comisiones de soldados o guardias, fúsil en mano, mirándote como si fueras un sospechoso unos, otros confundidos, con esa mezcla de temor, de respeto y fastidio, de “no sé si dejarte seguir o pararte y pedirte papeles”, uno va reconociendo a cada vuelta de rueda los sitios familiares de la infancia,  esos lugares y tiempo donde de modo inolvidable una vez llegamos a ser las personas más libres y felices del planeta.


En esa reunión familiar, en el lugar más inesperado para el común de la gente, en los relatos oídos de labios de los más viejos, en el almuerzo compartido bajo el sol templado de las 2 de la tarde, recorremos sin saberlo los mismos caminos y vivencias que siglos atrás transitaron otros, familiares todos. ¿Una reafirmación de la identidad local ante la modernidad?. Un acto, no sé si consciente, de resistencia, quizás, de irreverencia cultural.


Hace tiempo, suelo creerlo así, que los wayuu inventaron el conjuro de unos abuelos que heredan tradiciones y relatos a sus nietos, para que a su manera ellos los repitan cuando se hagan de una mecedora en los que han de cobijar su vejez y sus recuerdos. Y los nietos de sus nietos oirán estas mismas historias, y las repetirán para otras generaciones. Y los guajiros seguiremos soñando la derrota del calendario o por lo menos habremos intentado no convertirlo  en enemigo de la memoria viva. 




Laura Fernández

viernes, 22 de junio de 2012

He dicho tan poco...


Para el fin de semana, este poema de Czestaw Milosz





He dicho tan poco.
Días breves.


Días breves.
Noches breves.
Años breves.


He dicho tan poco.
No he tenido tiempo.


Han fatigado mi corazón
el entusiasmo,
la desesperación,
el ardor,
la esperanza.


Las fauces del leviatán
se han cerrado sobre mí.


He yacido desnudo en orillas
de islas desiertas.


La blanca ballena del mundo
se me ha llevado hacia el abismo.


Y ahora ya no sé
qué ha sido real.


He dicho tan poco...desde donde el sol sale hasta donde se pone


Fotografía: Jef Van den Houte

!Quien fuera Van Gogh!

Uno busca pequeños placeres casi como si fuera una forma de mantener viva la voluntad, de descubrirse a sí mismo, o de escapar a la rigidez de horas que se repiten inalterables.


A veces, entre el ruido torpe de la política y la cotidianidad suspendida de alguna tarde, corremos con suerte y ocurre la belleza. Hace pocos días, crucé el puente sobre el Lago de Maracaibo,vía Cabimas, y ahí, en medio de la sequía que devora la vegetación y el impertinente calor de las 2, vi explotar, en silencio, en amarillo y verde, la primavera. Árboles pintando de amarillo un rincón de la tarde. Y aún sin talento, me provocó pintarlos ¡Quien fuera Van Gogh!


Laura Fernández

jueves, 21 de junio de 2012

"Lo que me gusta de tu boca..."

Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo. Lo que me gusta de tu sexo es la boca. Lo que me gusta de tu boca es la lengua. Lo que me gusta de tu lengua es la palabra. ..

"Papeles Inesperados". Julio Cortázar

Qué difícil de apagar este hombre, uno vez que hemos leído sus cuentos, los poemas de este cronopio que desandan nuestro andar, sus cartas maravillosas plenas de vida y afecto. Este hombre que nos hace viajar siempre hacia los recuerdos, nuestras vivencias y sentimientos, esos lugares que son también el habitáculo en que reside la fragilidad. 


Es bueno leer a Cortázar. Nos devuelve la ilusión de que amar, es siempre bueno y la felicidad, esa cosa tan huidiza, está a nuestro alcance si sabemos apreciarla. El recorrido a través del tiempo no hace más que recordarnos su vigencia como escritor. Un lujo, como siempre.

Laura Fernández