viernes, 6 de mayo de 2011

Los placeres de la envidia


Eduardo Sánchez Rugeles, escritor caraqueño ganador del premio hispanoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri, 2010, nos anuncia la reedición de "Blue Label/Etiqueta Azul, novela con la que obtuvo este premio, el proximo lanzamiento de una nueva novela, Umpluged Transilvania y la edición de las crónicas "Los Desterrados", filosos e inquietantes ficciones sobre venezolanos que han dejado el país acosados por la desesperanza, la injusticia o la mediocridad cultural, política y moral de Venezuela.

La noticia me llevó de inmediato a refrescar la deliciosa crónica publicada por el también escritor Federico Vega, sobre las envidias y placeres que se produce en ellos en torno a la creación ajena cuando ésta es una maravilla que hubiesen querido ellos escribir. Es la envidia que le causó este libro y su autor. Una confesión que transita por sus penas, lo lleva a hacerse comparaciones entre lo que literariamente hace Rugeles y lo que él nunca ha podido, para finalmente admitir solo reconociendo públicamente sus celos consigue la única y verdadera terapia para conjurar esa placentera desazón

Etiqueta Azul, dice, es asistir con placer a "ese festín de libertad, a esa arriesgada travesía que mantiene un ritmo trepidante y magnífico a través de tantas cercanías".

Aquí la comparto.

Arte y Espectáculos 15 Ago 2010 | 01:07 pm -
Por Federico Vegas
Los placeres de la envidia

El escritor Federico Vegas se sumerge en el arte de leer y de envidiar la creación ajena. Un viaje por mares literarios de otros continentes que aterriza en el aquí y el ahora de una novela muy caraqueña


D ice un amigo: "Te acuerdas cuando el verano era mirar culos en Morrocoy". Es un falso juego de palabras: lo que para estudiantes de otras tierras era "el verano", para nosotros, habitantes de una ciudad donde se alternan sin grandes extremos la lluvia y el sol, el frío y el calor, era simplemente una vacación más distendida.

Aclarado ese punto, debo decir que mi amigo tiene razón en lo fundamental, pues sí hubo un tiempo muy focalizado en la búsqueda de lo carnal; una actitud dada a cuantificar los aciertos hacia una meta insaciable, y con la irresponsabilidad de vivir en un tiempo que jurábamos infinito. Éramos tan inmediatos, tan actuales, tan urgentes.

En esta nueva vacación de verano (la número sesenta), ya sin las carencias y cacerías de entonces, me he dedicado a ver libros; y digo ver, y no leer, porque compro muchos y leo pocos. Me gusta tenerlos a mi lado, regados por la cama como una colcha de retazos. Disfruto hasta de tropezar mientras duermo lo que, quizás, nunca terminaré de leer. Es como el garbanzo en el colchón de la princesa, con la diferencia de que esa molestia en las costillas hace mis sueños más estimulantes.

Hasta ahora he leído sólo tres de un par de docenas: La incomparable, divertida y asombrosa vida de Paco Vera, una entrevista a Don Paco realizada por Ramón Hernández; Verano de J. M. Coetzee y Blue Label de Eduardo Sánchez Rugeles. Conversaciones con Picasso de Brassai, viene en camino.

Antes de contarles cuánto he disfrutado estas lecturas, debo hacer una aclaratoria: creo que la literatura empieza por casa, y allí la diosa que manda y vigila es la envidia. No hay sentimiento más indicativo y, además, tiene su lógica: en la casa de la literatura venezolana ciertamente hay pocos lectores para repartir.

Esto explica ciertas erupciones de envidia hacia mis colegas. Cuando Alberto Barrera se ganó el Premio Herralde me dieron convulsiones y llegué a la fiesta de la celebración con sonrisa de epiléptico. La única cura que conozco es la más psicoterapéutica: confesarlo en alta e inteligible voz. Con Salvador Fleján, utilicé otro método para calmar mi asombro ante la sagacidad de sus cuentos: me ofrecí a ayudarlo a transformar su Ovnibus en el libreto para una película. Aún creo que sería un éxito de taquilla, y, con ese ofrecimiento y esa esperanza, mi envidia se ha ido diluyendo. Lo que siento por Francisco Suniaga es un caso sin remedio; me calmo pensando que se trata de un "natural" y que es trampa narrar cuando resulta tan fácil. Espero que nunca me cuente de esfuerzos y borradores abandonados.

Aunque el caso no es tan grave, pues la envidia puede ser deliciosa cuando apunta a un buen amigo. Parte de lo peor de uno y, con un poco de suerte, franqueza y buena voluntad, llega a nuestros mejores sentimientos.

Este tránsito de la mezquindad a la amistad generosa nos da un buen mapa de nuestros más ocultos circuitos.

Frente a Paco Vera me defiendo con la barrera del tiempo. Él tiene más de noventa. Treinta años de diferencia son muchos y me permiten suponerlo viviendo en otra época, o en todas las épocas. Tres fragmentos de su libro explican ese sabor inmemorial, tan saludable: "Hay tres formas de arruinarse: el juego, las mujeres y la agricultura. La primera es la más rápida, la segunda la más sabrosa y la tercera la más segura.

Pasé de niño prodigio a viejo prodigio sin tener una etapa de madurez.

Para gobernar es menester, primero, ser muy bruto; segundo, dar muchos palos, y tercero, estar convencido de tener la razón. Acerca del mando nada digo porque perros y caballos es lo único que he logrado que me obedezcan; pero tocante a creencias, si he pensado siempre que el enemigo de la verdad no es el error sino la convicción".

Lograr una reflexión semejante requeriría recordar frases que le he oído y no ha publicado. Ya más de una vez copié una de sus salidas y crucé los dedos.

Frente a Coetzee es fácil esquivar la envidia. La fobia a las culebras requiere la remota posibilidad de tropezarlas y él está tan lejos, tan remoto, tan fuera de competencia, que podemos aprender sus lecciones en cuerda paz. Verano es una autobiografía del Coetzee treintañero, con una variante interesantísima: se supone que el escritor ya está muerto y el libro lo arma su biógrafo a través de una serie de entrevistas a las mujeres que lo amaron. O trataron de amarlo, porque dos novias insisten en que tenía alma de madera; lo que viene a ser, como ya he explicado, un juicio del propio escritor. ¡Qué manera de autoexaminarse! Brassai y Picasso están blindados, y apenas voy por la página 32.

El caso más preocupante (o la envidia más estremecedora) en esta visita a la casa de nuestros libros, es el vecino más próximo de los cuatro: Eduardo Sánchez Rugeles. Nuestra diferencia de edad también anda por los treinta años, pero hacia atrás. Decir que mi futuro es el pasado de Paco, y mi pasado el futuro de Eduardo, es bastante pretencioso, pero así lo siento y me gusta tener en Paco alguien que me jala y en Eduardo alguien que me empuja. Con esta ecuación nos vamos acercando a la condición esencial que suele prevalecer en una misma casa: la proximidad. Y esto es lo que más admiro y envidio de la novela de Sánchez Rugeles, Blue Label: el arte de exponenciar y dominar los riesgos de la proximidad.

Una de las relaciones más difíciles en una novela es la que establece el autor con el aquí y el ahora de su narración, el dónde y el cuándo de lo narrado. Según Javier Marías lo que más atormenta a los espectros en su vagar por los espacios es el exceso de detalles: "La representación de lo que vivimos y apenas nos hizo mella cuando fuimos mortales se aparece ahora con el elemento horrendo de que todo tiene significación y peso". Estos espectros de Marías le recuerdan al escritor la necesidad de perspectiva, de filtros e instancias que le permitan relacionarse con el tiempo abrumador y el espacio sin mesura que ya ha vivido y pretende revivir. Hemingway recomendaba al novelista jamás utilizar de escenario a la ciudad donde vivía: "Si estás en París cuenta de Barcelona, y si estás en Barcelona de Madrid".

La razón es obvia, para escribir --lo que equivale a ser un competente fantasma-- hace falta abstraerse.

Cabrujas decía que en las primeras películas venezolanas el público se dedicaba a reconocer lugares de Caracas: "¡Mira, las torres del Centro Simón Bolívar! ¡La plaza Bolívar". Aceptar la propia realidad como digna del arte no es fácil, tiene su proceso, su iniciación. Blue Label es un acelerador, una enzima irreverente que rompe convencionalismos. Sus estrategias me atañen: Eduardo Sánchez Rugeles nos cuenta de Caracas desde Madrid, donde escribió buena parte de su novela; hasta aquí la receta es clásica, pues mantiene una cierta distancia, pero el tiempo de lo que narra está peligrosamente cerca del escritor. Se basa en historias de sus alumnos, a los que llevaba poco más de diez años, apenas un instante.

Yo huyo del presente, me alejo tanto como puedo. Eduardo lo acaricia y juega a placer con las referencias temporales.

A mí me costó mucho introducir nombres de lugares caraqueños en mis cuentos. Algún lector me dijo que destruían la magia, la universalidad de la ficción. Eugenia Blanc, la protagonista de Blue Label, va al corazón del problema: "Mi geografía urbana es bastante limitada. No conozco el centro ni me interesa conocerlo". A partir de esta liberación va detallando con fruición lo que sí conoce.

Mi promedio de groserías es de un coño por cuento. Sánchez Rugeles usa mi ración de una vida en un solo capítulo y hasta analiza, a fondo, las contradictorias variantes de una que está en boga, el ambiguo "güevón". La tesis: "Los jóvenes hoy en día hablan así", suena antropológica, pero el flujo funciona dentro de sus propias leyes y terminamos aceptando su procaz vendaval como una música genuina.

Cuando intento escribir como una mujer hago grandes esfuerzos por sonar femenina e inteligente. Sánchez Rugeles escribe como una joven que habla como un hombre, lo que, a su vez, hacen todas las jóvenes caraqueñas. ¿Cuál es su secreto? Quizás no hacer ningún esfuerzo en distinguir los léxicos, las cadencias; o lograr que no se note. La hipótesis es divertida: cuando Eugenia Blanc se expresa como un hombre, las lectoras femeninas celebran con un "¡Por fin!" su autenticidad.

Tiendo a aplacar las descripciones sexuales para que nadie suponga que me ando vanagloriando de retruque. Eugenia y Luis Tévez logran once fornicaciones, o una sola sesión indivisible y prodigiosa, si consideramos que la tanda ocurrió en una sola noche. Ya quisiera Coetzee que alguna de sus mujeres hablara de casi una docena de orgasmos en "alta definición y otros en 3D", lo que equivale, si hay algo de álter ego en Luis, a un desparpajo autobiográfico.

En mis narraciones no logro pasar del año 1998. Mis miedos literarios ante el chavismo son peores que los políticos.

Siento que hay algo invasivo, reiterativo, que sería capaz de causarle gastritis a los personajes y caricaturizar el drama con un pastoso aire de protesta y estancamiento. Sánchez Rugeles le pasa por encima al presente con tanta destreza y puntería que llega al 2020 con un parco reporte de Eugenia sobre su padre: "Alfonso, enriquecido con el chavismo, cayó en desgracia con el nuevo gobierno. Creo, incluso, que lo metieron preso".

Hasta aquí mis penas, mis comparaciones, mi terapia.

Ahora puedo confesar el inmenso placer de haber asistido a ese festín de libertad, a esa arriesgada travesía que mantiene un ritmo trepidante y magnífico a través de tantas cercanías. Todo lo nuestro será más fácil de entender y aceptar gracias a Blue Label.

¿Qué sucederá con todas estas proximidades en ese 2020 que me encontrará algo más viejo? Creo que continuarán siendo igual de cálidas y valientes, de urgentes y actuales. Y estarán además acompañadas de otras novelas del mismo padre, a quien quiero considerar un hermano en esta casa de afanosas búsquedas y taimados encuentros.

lunes, 2 de mayo de 2011

La casa tomada de Cortázar




Leo los cuentos de Julio Cortázar. Uno en especial se ha quedado prendado en la memoria, dando vueltas intermitentes, a veces creo que busca significados o solo un lugar donde ser acogido con sus fantasmas que nunca vemos, solo los intuímos, andando por la vieja casa familiar que ocupan dos hermanos, con sonidos amenazantes cada vez más cerca de los protagonistas mientras avanza la lectura.

Se trata de la "Casa tomada", pertenece a Bestiario, y es un breve, pero intensísimo cuento sobre dos hermanos, maduros ya, solitarios, que viven plácidamente en su rutina inalterable dentro de la casa familiar, espaciosa y antigua, la que aman porque guarda los recuerdos de sus bisabuelos, abuelos, padres, de su infancia. Se habituaron a persistir solos en ella hasta que una presencia hecha sonidos los va cercando, estrechando sus espacios conocidos y logra expulsar a esta peculiar pareja de su pequeño y cerrado paraiso para arrojarlos a la vida, a un mundo desconocido.

Ambos, hombre y mujer, solteros, disfrutan su vida sin sorpresas, sus horas sincronizadas con los mismos sucesos repetidos día tras día, la monotonía sin tregua. No soportan la idea de un matrimonio que les arranque de sus recuerdos o de la seguridad entre sus paredes. Pasan las horas entre la limpieza del hogar en la mañana, el almuerzo a las 12 m, un momento grato que les permite disfrutar con placer el silencio de la casa y cómo los dos se bastaban para mantenerla impecable. En la tarde mientras ella teje, él lee y se deleita observando a su hermana tejer abrigos o calcetines. La tranquilidad de sus vidas es rota por sonidos nunca identificados que se desplazan por las habitaciones y pasillos de la añosa residencia familiar, cercándolos hasta finalmente echarlos a la calle. Y ahí quedar expuestos a la otra vida. La real. O eso presupone uno.

Significativamente lo único que consiguen "salvar" de la casa es un reloj, que les recuerda obsesivamente su temporalidad, su condición de mortales.

Cortázar explica así ese cuento: "Fue resultado de una pesadilla. Yo soñé ese cuento. Sólo que no estaban los hermanos. Había una sola persona que era yo. Algo que no se podía identificar me desplazaba poco a poco a lo largo de las habitaciones de una casa, hasta la calle. Me dominaba esa sensación que tienes en las pesadillas: el espanto es total sin que nada se defina, miedo en estado puro. Había una cosa espantosa que avanzaba, una sensación de amenaza que avanzaba y se traducía en ruidos. Yo me iba creando barricadas, cerrando puertas, hasta la última puerta que era la puerta de la calle. En ese momento me desperté: antes de llegar a la calle. Me fui inmediatamente a la máquina de escribir y escribí el cuento de una sentada".

De "La casa tomada" se ha dicho también que es una alegoría del peronismo y de la situación de Argentina a final de los años cuarenta. Cortázar no rechazó totalmente esta tesis: "Esa interpretación de que yo estaba traduciendo imaginativamente mi reacción como argentino ante lo que sucedía en el país, no es la mía, pero no se puede excluir. Es perfectamente posible que yo haya tenido esta sensación y que en el cuento se tradujera así, de manera fantástica y, simbólica".

Aquí les dejo en video el cuento y en la voz de su propio autor: Cortázar, que además poseía una extraordinaria voz y dicción para narrar.

Laura Fernández

domingo, 1 de mayo de 2011

Hasta luego Sabato, nos veremos en tus libros


Laura Fernández



“Quería desaparecer, eso está en sus libros, pero quería quedarse, eso estaba en su mirada herida que ahora se acaba de apagar. Ernesto Sabato, un titán disminuido siempre por la constancia rabiosa de su melancolía”. (Juan Cruz, en el sentido obituario que hoy publica en El País: “El hombre que se reunía con los anónimos”).



El hombre triste, el Sabato atormentado no se consideraba escritor profesional de esos de un libro por año. Confesaba que a menudo “quemaba en la tarde lo que había escrito en la mañana”. Cuantas páginas devoradas en el fuego y no por los ávidos ojos de sus lectores, los anónimos que no sabía él porque misterio insondable de la vida, buscaban sus escritos, para reunirse con él escritor atormentado, melacólico y las sombras que le abrumaban. Decía que era un hombre solitario, que creció de niño asomándose en las tardes por su ventana de su cuarto viendo la vida pasar. Y era un cascarrabias. También un inconformista, un crítico y explorador excelso de las contradicciones internas que nos pueblan a los hombres. El Túnel, 1948, es un gran ejemplo. Como “Sobre héroes y tumbas”.



Le dolía el mundo. Le dolía la maldad. Le dolían los hombres. Era un pesimista pero quizá siempre tuvo razón Sabato y el destino del hombre no sea otro que la ceguera, la mezquindad y el olvido. Y sin embargo, este hombre adusto que cumpliría los 100 en junio de este año, amaba la vida. Ese hombre que otros señalan de difícil y complejo, que nos dejó con sus libros el tormento de un túnel hecho laberinto en la memoria, produce una profunda ternura cuando por televisión miramos con cuanto cariño aprieta entre las suyas las manos de Elvira, su compañera de los últimos años, mientras firma libros a sus legiones de lectores o cuando miramos las imágenes de su casa de Santos Lugares en la Argentina. Una casa vetusta y de ventanales acogedores, con árboles añosos, sencilla, donde vivía rodeado de recuerdos y libros, de contradicciones, de pequeños e inacabados cadáveres exquisitos que escribía a la mañana y destruía en la tarde, acompañado de la sombra de Matilde, su compañera de toda la vida fallecida a finales de los 90.

Su camino fue grande para dejarlo solo en la literatura. Ensayista, escritor, vecino sencillo y cotidiano, defensor de los derechos humanos, pintor consumado cuando la vista le comenzó a fallar, fue también un gran humanista, un hombre comprometido con las luchas sociales. Presidió, abolida la dictadura del 83, la Comisión que investigó los casos de los desaparecidos de la dictadura y de esa dolorosa investigación surgió un documento inmarchatable: Nunca más. Por su narrativa deja ver su dolor, nos transmite sus dudas sobre el destino del hombre, transita por las cloacas y el revés más crudo de la sociedad argentina.

Siempre estuvo mas cercano a los arrabales pueblerinos, a los frigoríficos argentinos, que al mundo de la intelectualidad con el que mantenía fuertes y agrias discrepancias. Ganador del premio Cervantes de literatura, el más importante de las letras hispanas, su prosa fue equiparada con la de Jorge Luis Borges, e igual que éste, cometió el error grave de sentarse en una misma mesa con un dictador. Borges con Ponochet. Sabato con Videla. Aunque luego pidió disculpas, el imagianrio colectivo no olvida ese episodio, como tampoco se le olvidó de Borges. Con Borges fueron famosas sus disputas.

A Sabato le habría gustado ser eterno. Siempre lo dijo. Le hubiese gustado vivir 1000años por ejemplo. En la vida y memoria de esta anónima mortal, lo es. No sé por qué cada tanto me daba por creer que había muerto solo para descubrir que no, que aún seguía entre los vivos ese hombre que agobió parte de mi adolescencia con la lectura de El Túnel, la historia de un asesinato narrado por su autor, un pintor atormentado y obsesivo “que termina por matar a la única mujer en el mundo que comprende las razones más profundas de su oscura existencia”.



Por ahora, volveré a esas páginas que leí con admirado asombro y deleite angustioso cuando recién comenzaba a entrar en territorios donde quedó dispersa mi juventud.

Hasta luego Ernesto, nos encontraremos en tus libros

viernes, 17 de diciembre de 2010

Y brillaban las estrellas...

Laura Fernández

Uno de los más bellos y desesperados cantos de amor que alguien jamás podrá olvidar es "E lucevan le stelle", interpretado por el inmarchitable tenor Luciano Pavarotti.


Pavarotti con su bellísima voz imprime a esta aria de la ópera Tosca,de Puccini, dulzura, fuerza y nervio. No es sólo técnica, es pasión al cantar con ese timbre tan bello como inconfundible. Aún si no se conoce la letra, su sola voz llena de dramatismo y sacude los sentimientos de quien la escuche. Permite sentir el desgarro, la tristeza absoluta que vive el artista que condenado a muerte, ya no verá más a su amada.

Para mi esta aria es la joya, el tesoro, de la ópera Tosca. Llega casi al final de la ópera. Caravadossi, un artista perseguido, se encuentra a solas en su celda, donde se encuentra encarcelado. De su carcelero ha conseguido papel y pluma para por última vez escribir una carta: ha sido cruelmente torturado y condenado a muerte, quiere despedirse de su amada Tosca. Escribiendo en el desespero del adios, de un apasionado sollozo brota esta aria en la que se cruzan los sentimientos y recuerdos del amor vivido que nunca más podrá ser.

Revive los momentos que vivió junto a ella, el fulgor de las estrellas durante la impaciente espera, el olor a tierra y perfumes del jardín, y de ese recuerdo hermoso surge desgarrador el miedo a la muerte y su grito desesperado de amor por la vida.

En lo particular, a mi la interpretación que mas me emociona, que me hace vivir ese amor y ese desesperado adios hasta las lágrimas, es la realizada por Pavarotti. Creo que convirtió este aria majestuosa en una bendición para nuestros canales auditivos. Las he escuchado casi todas, con el gran Enrico Carusso, con Alfredo Krauz, Mario Lanza, Giuseppe di Stefano, Plácido Domingo,y con Jose Carreras. Ninguno imprime la gama de emociones que encuentro el gran tenor que se atrevió a hacer de la ópera un canto bello para las masas y sacarla del exclusivo lugar delas élites culturales. La gestualidad, la mirada, la voz de Pavarotti es inigualable.



LETRA DE "E LUCEVAN LE STELLE"

Y brillaban las estrellas
y olía la tierra…
chirriaba la puerta del huerto
y unos pasos hacían florecer la arena…
Entraba ella fragante
y caía entre mis brazos…
¡Oh dulces besos,
lánguidas caricias!
Mientras yo estremecido
las bellas formas iba desvelando…
Para siempre
desvanecido mi sueño de amor…
Ese tiempo ha acabado…
¡y voy a morir desesperado!
¡Y jamás he amado tanto la vida!


De Wikipedia obtengo la siguiente sinopsis que aqui dejo: "Tosca es una ópera en tres actos, con música de Giacomo Puccini y libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa. Fue estrenada con éxito en Roma, el 14 de enero de 1900, en el Teatro Costanzi. El texto de la obra está basado en un intenso drama, La Tosca, de Victorien Sardou, presentado en París en 1887, donde actuaba la gran actriz Sarah Bernhardt.

Tosca es considerada una de las óperas más representativas del repertorio verista italiano, por su intensidad dramática, violencia y por contener algunas de las arias más bellas del repertorio. El argumento combina intriga, violencia y pasión. Junto a Madama Butterfly y La Bohème, integra el trío de óperas más conocidas de Puccini.
Musicalmente, la obra se mantiene en el estilo desarrollado por Puccini hasta el momento: continuidad del discurso musical, roto apenas por una o dos arias. Las escenas más impactantes son el Te Deum del final del primer acto, y las arias Vissi d'arte (para Tosca) y E lucevan le stelle (para Mario). Dramáticamente, el segundo acto es de una intensidad inigualada por otra obra de Puccini.

La acción transcurre en Roma, el 14 de junio de 1800, cuando Napoleón vence a Austria en la batalla de Marengo.

El triunfo del escribidor


Vargas Llosa ha tenido la originalidad de considerarse un instrumento al servicio de la lengua y de su tiempo
Publicado en El Periódico.com, de México
Viernes, 8 de octubre del 2010
Juan VilloroEscritor

n 1974, a los 18 años, acompañé a mi padre en un viaje a Lima y lo convencí de que dedicáramos una tarde a buscar la apartada escuela Leoncio Prado, donde un cadete había sufrido suficientes humillaciones para convertirlas en gran literatura. Ya al anochecer, divisamos los farallones de un sitio inhóspito, que parecía más un presidio que una escuela. El exalumno cuyo libro fue quemado en el patio de ese colegio era Mario Vargas Llosa.

La ciudad y los perros fue una novela decisiva para mi generación. Los cambios de puntos de vista, los monólogos que se intersectan y el mundo de la juventud visto con la fiereza de quien ha perdido sus esperanzas en la sordidez, hicieron que fuera la Biblia de quienes nos iniciábamos en la desmesura de escribir.

Conversación en La Catedral, Los cachorros, La casa verde y La guerra del fin del mundo ampliaron ese horizonte narrativo, combinando complejas estructuras con un estilo llano, de engañosa sencillez. El autor se complicaba la vida con gusto al imaginar las tramas y se la facilitaba con más gusto al contarlas. La estructura se refractaba en planos muy diversos y contrastados, mientras la prosa fluía como una conversación. Un caleidoscopio descrito en tono de tertulia. La mezcla producía el sello distintivo del mayor novelista social de nuestro tiempo.
Hace 20 años que Vargas Llosa merecía el Nobel. En medio siglo su teclado no ha dejado de echar humo. El admirable arco de su producción va de Los jefes a la crónica del domingo pasado. En el trayecto, el incombustible escritor ha vivido como si el tiempo y la edad no existieran, sin perder su voraz curiosidad.

En una ocasión coincidí con él en un encuentro de escritores en Cali, Colombia. Eran años duros en los que aún se sentía la impronta de Pablo Escobar. Vargas Llosa viajaba con escolta especial. Lo acompañé en la camioneta que le había asignado el Ejército. Iba con el aplomo con que recorrió Perú en su campaña presidencial, sin pensar que podían matarlo. Alguien sereno en situaciones extremas, el narrador que no pierde el enfoque en el ojo del ciclón.

Cabrera Infante, que lo quiso mucho, dijo con ironía, acaso pensando en él: «Hay autores que se la pasan elogiando a Flaubert y publican más queBalzac». Lo decisivo en Vargas Llosa es que ser prolífico no ha disminuido su sentido del riesgo. Le gusta escribir mucho. Mejor para nosotros. Esta pasión se extiende al fútbol, los toros, el teatro, la comedia humana y la lectura.

Cuando coincidí con él en Berlín, comentó que aprendía alemán para leer en original a Thomas Mann. Su sostenido aprendizaje lo ha llevado a agotar bibliotecas enteras para escribir sobreFlaubert, García Márquez, Arguedas, Onetti, Tirant lo Blanc, Sartre y Camus e Isaiah Berlin.También lo ha hecho salir de casa para buscar verdades incómodas en África, Irak o las montañas peruanas dominadas por Sendero Luminoso. Sus crónicas han dejado constancia del gozo con que asume los divertidos desperfectos del destino.

Su radar de lector ha registrado clásicos indiscutibles, pero también a algún best-seller de ocasión, que lo cautiva sin prejuicios, o a autores mucho más jóvenes que él. Entre otros, el chileno Alberto Fuguet, el colombiano Héctor Abad Faciolince o el español Javier Cercas le deben vindicaciones memorables.

Hace algunos años presenté en México La fiesta del chivo. Como siempre sucede con Vargas Llosa,el acto derivó en un mitin. Había pancartas en favor o en contra de Fidel, citas de su descripción del PRI como «la dictadura perfecta». Poco antes de empezar, nos reunimos tras bambalinas con un actor que iba a representar al dictador Trujillo. Con cierto protagonismo, el actor advirtió al novelista que lo admiraba, pero repudiaba sus ideas políticas. Se hizo un silencio incómodo y algunos esperaron el gesto de soberbia del intelectual ofendido. Nada de eso: Vargas Llosa dijo que le encantaba estar con quienes pensaban diferente.

«¿En qué momento se jodió el Perú?». Esta frase de Conversación en La Catedral es el ábrete sésamo de América Latina. El narrador investiga una realidad que duele. Va a hablar de un mundo jodido. Ese mundo importa tanto que amerita 600 páginas. En traspatios y arrabales Vargas Llosaencontró su poética de la devastación. Ese mundo roto merecía el fervor de la crítica y una mirada que descubriera su belleza.
La tía Julia y el escribidor describe los afanes de un autor sometido a las exige
ncias del multiempleo. Poco a poco, el protagonista muestra una personalidad escindida, primero confunde a sus personajes y luego confunde su destino con un guión. Varias veces, Vargas Llosa se ha descrito como «escribidor», una manera cortés de poner el acento en el esfuerzo, el oficio artesanal, y no en su excepcional talento.

No se reinventa el mundo sin originalidad, pero Vargas Llosa ha tenido la originalidad de considerarse un instrumento al servicio de la lengua y de su tiempo, el escribidor que recoge las voces de los otros. En su nombre, la Academia sueca ha honrado a un pueblo de 500 millones. Escritor.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Retrato del desespero wayuu



Laura Fernández

Retrato de la desolación Guajira. Siempre creyeron los wayuu que si un día salían de su desierto, sería siguiendo el rastro del agua, no huyendo de ella. Ahora son refugiados climáticos. Y llegan a una ciudad como Maracaibo que ni les gusta ni gusta de ellos. Solo una esperanza en sus corazones, el día que regresarán a esa tierra ahora devastada para volver a pastorear un rebaño, cultivar el maíz y seguir tejiendo con sus chinchorros el descanso de los hombres. Y un peso sobre sus hombros: volver a empezar de cero. Titánica tarea de la que están curtidas sus experiencias. No por ello deja de ser difícil.


La foto es cortesía del periodista Leonel Enrique López, del periódico indígena WAYUUNAIKI.

jueves, 9 de diciembre de 2010

La Guajira bajo aguas (La furia de Juya)


En La Guajira de pronto todo se hizo agua. La sabana de infinitos horizontes con sus cactus y cardonales. Los caminos de arena y silencio abrumador. Las casas y chozas en cuyo interior tienen lugar los gestos de amor y convivencia de su gente. Los corrales y los cultivos.

La Guajira donde las lluvias son tan escasas, donde su gente baila la yonna invocando el espíritu de Juyá, deidad de la lluvia y la fertilidad, para poder cultivar, ahora está bajo aguas. Es como decía un amigo, Cristian Espinoza, "cuando no llueve nada, entonces le cae un diluvio". No hay carreteras, solo agua. No quedan cultivos, están tapiados por el agua. Cientos de rebaños de ovejos, reses, cerdos, ahogados en la noche devastadora que aún no culmina. Las trochas de barro, las carreteras de asfalto son rios furiosos. Y la gente atrapada, intentando por todos los medios salir. O ser auxilada. Todo es agua y desespero. Tristeza y rabia. Agua y miseria. Incluso lo que parece tierra, no lo es.

Tres meses de lluvias continuas,tres meses con autoridades indiferentes, o en todo caso, poco ocupadas en darse cuenta lo que era previsible. La Guajira se inundaría. En apenas dos días, del sábado 4 al domingo 5 de diciembre, las aguas bajaron violentas desde las serranias del Guasare, corrieron por el río Limón y el Paraguachón, y se internaron por Carrasquero, Molinete, Sinamaica,Varilla Blanca, Jaguasirú, Yauriuna, Yruamana, El Cero, Camama, Carretal. Nada quedó a salvo. Todo fue arrasado en esta embestida de la naturaleza.


Algunos amigos en Maracaibo y del país se sorprendieron al ver las imágenes de campos inundados, casas con el agua hasta los techos, gente en procesión arrastrando lo poco que les queda. Y eran esas escenas de la naturaleza que por muy devastadoras, no se acercan ni un poquito a lo que vive la gente, sin casas, sin siembras ni rebaños, sin sueños y con mucho miedo al abandono que tan conocido les es. Ahora vendrá ayuda oficial mientras bajan las aguas. Después, puede que todo sea igual. Un olvido. Ojalá no ocurra así,pero la duda es difícil de erradicar porque ha sido esa la vivencia guajira.

Y tanto como llama la atención el desconocimiento de la gente sobre la grave tragedia que vivía la Guajira, sorprendía aún más el silencio atronador de los medios de comunicación que poco o nada informaban de la situación de emergencia guajira.

Golcar Rojas,periodista y acusioso observador de los hechos, se preguntaba por qué la tragedia de La Guajira, que incluso empezó antes y con más fuerza que la de otras zonas, no ha tenido la misma repercusión en los medios. Y cuando hablan de ayuda y centros de acopio tampoco pareciera ser tomada en cuenta con la misma urgencia que el resto de regiones afectadas.

¿Qué hace entonces que la tragedia provocada por las lluvias en Miranda, Falcón, Vargas, sea más reseñada por los medios de comunicación social del país, oficiales y privados, que la tragedia que esas mismas lluvias originan en Guajira? Porque se informa tan poco y tan breve sobre la pesadilla wayuu?

La Guajira como Falcón tiene 90% de su territorio bajo las aguas. Hay dos vías para llegar a la Guajira. Carrasquero y Sinamaica. De las Cruces hacia Carrasquero y Guana no hay paso, la carretera fue arrasada por las corrientes del río Limón en más de 10 tramos. No quedan fincas ante el ojo humano, solo un horizonte de aguas abarcándolo todo, invadiéndolo todo. Es agua por todas partes, aún lo que parece tierra no lo es. El domingo 5 de diciembre se desbordó la represa de Tulé que abastece a Maracaibo, uno de sus diques cedió y sus aguas corrieron más de 100 kilómetros destruyendo hatos, vías, cultivos, rebaños, hogares y esperanzas. Llegaron a Sinamaica y grosera se metió en las casas. Las poblaciones de esa serranía fueron evacuadas en helicópteros. Carrasquero desde esa noche se hizo una historia de temores y pesares. La pesadilla que por siempre habita oculta la memoria de su gente, se hizo realidad. Las aguas superaron el muro de contención que todos los años, desde que tenemos memoria, amenaza con inundarla y arrasarla, las aguas pasaban por encima de su puente y arrebatadas entraron al pueblo. .En Sinamaica, el hogar de los añú, ya no sabe donde termina la laguna y donde comienzan las calles de asfalto del pueblo. Las lanchas donde los turistas pasean la milenaria laguna recorren las calles desesperadas de la gente del pueblo en ejercicio de evacuación. Los añú han hecho de las aguas su tierra firme, pero no la tragedia. Y los wayuu, gente de tierra firme, no se habitúan a las aguas a mitad de su cuerpo. Pero las prefieren ahora antes que abandonar lo poco que les queda. Permanecen en las carreteras hombres y jóvenes, resguardando los pocos enseres que la corriente les ha dejado a salvo. Es un paisaje dantesco, desolador. Tanta miseria y tanto olvido juntos.

Se dice que 87 mil mil de los 120 mil hermanos guajiros que habitan este territorio ancestral, están hoy damnificados. Algunos en escuelas y cuarteles militares. La gran mayoría salió de sus casas y sus fincas, y viven como desplazados climáticos en los hogares de sus familiares en Santa Cruz de Mara o Maracaibo.

Yo sé que no se puede decir que una tragedia es mayor o menor que la otra. Son iguales. Pero uno se pregunta por qué el dolor guajiro no afecta al venezolano y a los medios igual que el resto del país? Se acordó el presidente y vino entonces. Y solo así acudieron los medios y retrataron para todos el tamaño de la catástrofe.

Y cuando pasen las lluvias, cómo volverá el guajiro a su vida? Mientras la solidaridad del pueblo venezolano se hace presente con aportes en comida y ropa, el aire guajiro, el infinito wayuu se llena de oscuras bandadas de zancudos y jejenes que mantienen aprisionada a la gente en el calor de sus chozas. Uno espera que la atención sanitaria actúe a tiempo y evite la propagación de enfermadades como el dengue, diarreas, fiebre amarilla.

No recuerda la Guajira una inundación de esta magnitud en toda su historia. Juya embravecido.

Laura Fernández. Foto cortesía de Gustavo Bauer

Él no es Madona, él es Jesús


Andar por ahí con Jesús es como andar con Lady Gaga o Madona de compras. Las miradas de la gente se detienen insistentes en él, niños o adultos, en algunas veo cosas que me gustan para él, en otras me sofoca la rabia. Pero andar con él por ahí es una rica experiencia de amor y hermandad por su inaplazable necesidad de dar y recibir cariño. Andar con él es una fiesta para el corazón y el alma, una risa abierta y sonora porque le dio la gana ponerse medias distintas para rabia de Tana, porque se entrega a sus afectos sin nada a cambio, porque no maquilla sus sentimientos.

Andar con Jesús cualquier tarde, cualquier hora en cualquier lugar, más allá de las miradas de apoyo o las cargadas de indiscreción que él capta en silencio y esquiva también en silencio, es como abrigarse con él en sus irrenunciables y salvadoras rutinas no siempre comprendidas, maravillarse con su entusiasmo cotidiano ante la comida y dejarse arrastrar por la desarmante obligación que nos impone de ir cada fin de semana al centro comercial a comer helados y tequeños. Y sé que con amor, todos en la familia, le hemos salvado de la soledad del que ha sido etiquetado o se sabe distinto, que bien lo entiende también calladito. Aunque a veces se largue un sonoro "Emadre" "Ico" cuando se le hacen insoportables las miradas ajenas que le miran como si fuera un extraterrestre. Mi hermano JESUS, mi ángel sagrado, es una isla de amor y ternura en este mundo tan arisco y superficial. FELIZ CUMPLEAÑOS HERMANO!!!!!!!Eres el más especial de los hermanos y de los ángeles que la vida nos ha obsequiado. Te queremos y amamos!!!!


Laura Fernández

martes, 30 de noviembre de 2010

Quiero vivir en el ipod

Hay días que llegan como un milagro de asombros y alegrías. Otros, otros días solo provoca vivir en el ipod o youtube. Mudarse a ellos, exiliada en la música.La realidad es como un reloj con alarma. Despierta sin pìedad. Cruda y con sobresaltos estos últimos tiempos en Venezuela. Como queriendo arrasar con sueños y esperanzas. Por eso escucho música, revitaliza el alma, le da fuerzas y nos hace sentir poderosos. Algo se reacomoda siempre en uno cuando los músicos inventan la dicha de querer conquistar el paraiso. Como esta maravillosa pieza de Vangelis.

Laura Fernández

lunes, 22 de noviembre de 2010

Wilmer in memoriam



52 cumplirías hoy hermano amado. Pero decidiste marchar por el camino del viento abrazado a una noche de luna llena. Y entonces mi Wilmer, te convertiste en infinitud de memorias y paisajes en cada uno de nosotros. Duele tu adiós. Duele tu despedida, pero seguimos encontrándote en los campos sembrados de maizales donde los pájaros hacen algarabía, en los ojos sencillos de la gente buena que siembra con amor, en las profundidades de tu pícara voz. Seguimos asombrados a tu lado sin que lo sepas oyendo con más asombro maravillosos relatos que hablan de tu talla de hombre bueno y grande … Y si hoy no te visito en el lugar que supone la gente es tu última morada, es porque sabes que la tuya la llevo en el corazón e inscrita va en la memoria, donde tu recuerdo aflora nítido y luminoso. Y ésta Wilmer, es una morada de puertas abiertas y ventanas con cielo. De memoria sin fin. Jepira abraza tu encuentro. Nosotros te abrazamos cerquita del corazón. Todos estos corazones y el mio te seguimos deseando feliz viaje!

Laura Fernández

viernes, 5 de noviembre de 2010

La "i griega" se llamará "ye". Lo nuevo de la Real Academia Española

La nueva Ortografía de la Real Academia Española fija la denominación de algunas letras, cambia "quorum" por "cuórum" y elimina las tildes de "solo", "guion" y "o" entre números

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 05/11/2010

La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta...) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, "razonada y exhaustiva pero simple y legible". Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, "en absoluto" revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra "reforma".

Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las "innovaciones puntuales" aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.

La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.

Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).

"Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad", esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.

Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía".

4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: "era la única palabra átona que podía llevar tilde". Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".

Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. "En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: "Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (Qatar y quorum, en cursiva y sin tilde)".

La forma de mi corazón

Esta canción ha estado en mi cabeza todo el día. La guitarra es soberbia, acordes que van como un flechazo ardiente al corazón. La melodía es de Dominic Miller, guitarrista del grupo de Sting y su amigo. Me gusta la letra de Sting por su transparencia, su honestidad, por el simbolismo de las cartas con los sentimientos y porque finalmente, a estas alturas de la vida quienes amamos no queremos máscaras, no buscamos ganar batallas, ni poder o grandes riquezas, sino entender la forma de nuestro sentir, descifrar algunos de sus códigos. Y poder sentir sin miedo a ser vulnerables. Y eso como el juego de cartas, será siempre un peligro, un destino incierto, un riesgo, una intuición, una corazonada.

Esta canción nos toca a muchos. La letra habla del jugador de cartas, que las reparte como una meditación, no para ganar dinero ni respeto ni guerras. Lo hace para "encontrar la respuesta, la geometría sagrada de la oportunidad, la oculta ley de resultado probable...y si te digo que te amaba, quizás pensarías que algo estaba mal, no soy un hombre de muchos rostros, la máscara que uso es una"....un genio Sting

Laura Fernández

jueves, 4 de noviembre de 2010

Think different, soy un HACKINTOSH


La realidad económica del país, la recesión enardecida que ha consumido el bolsillo de todos, ha obligado (y aplaudo la iniciativa) de "innovar" para poder hacernos la "ilusión" si se puede llamar así de tener un mac.

¿Es culpa de la piratería?, depende del ángulo en que se vea. Las grandes empresas de software a nivel mundial, adoptaron el capitalismo como medio de enriquecerse, ofreciendo productos con cronograma de presentación, dejando de lado y al olvido anteriores productos que realizaban las mismas tareas, algunas veces con mejor desempeño que las supuestas "actualizaciones", además de conocer muy bien el aprovechamiento desmesurado de parte de estos desarrolladores al colocar precios EXORBITANTES a sus productos.

Años atrás los diseñadores fantaseábamos con la idea de poder instalar un sistema operativo Mac OSX en un pc, que si bien mac es una gran plataforma para el diseño, su uso optimo de memoria y la elección de dispositivos de parte de Apple para hacerlo correr era la mejor, su precio siempre es excesivamente alto, en relación al poder adquisitivo por arte o proyecto realizado en el, y la inversión se devaluaba sumamente rápido. VIRTUALIZAMOS EL SISTEMA con el engorroso VMWARE o con QEMU para windows, usamos VIRTUALBOX con una serie de comandos para ejecutarlo con imagenes "PARCHEADAS", en fin... muchas formas de hacerlo operativo en un pc, no siendo de ninguna manera eficientes y sufriendo las consecuencias de una relentización del sistema y degradación de la velocidad del mismo.

Apple en mi opinión, cometió un error, para fortuna de nosotros los plebeyos, se cambió de MOTOROLA a INTEL y voilá!!!! gente seria de la escena del UNIX (conociendo que el núcleo del sistema del OSX es UNIX DARWIN LIBRE) se ha encargado de generar distribuciones totalmente funcionales del Mac OS, comenzaron gateando por Phanter y ahora tenemos un poderoso SNOW LEOPARD X86 que activa todo el hardware (compatible).

No me siento orgulloso, pero tampoco mal, he instalado el sistema en mi computador personal y opino que si bien no es un mac comprado de la fábrica, es un poderoso core2duo con 4gb de ram y 250mb de video nvidia y a todo el que sepa algo de esto o se haya sentado en un mac imac 22 o 27 pulgadas, le puedo decir que esta configuración que poseo es superior en creces, en velocidad y tiempo de carga que una mac salida de fábrica.

ANIMATE, THINK DIFFERENT, ARMA UN HACKINTOS.

Carlos Raffe