lunes, 22 de noviembre de 2010

Wilmer in memoriam



52 cumplirías hoy hermano amado. Pero decidiste marchar por el camino del viento abrazado a una noche de luna llena. Y entonces mi Wilmer, te convertiste en infinitud de memorias y paisajes en cada uno de nosotros. Duele tu adiós. Duele tu despedida, pero seguimos encontrándote en los campos sembrados de maizales donde los pájaros hacen algarabía, en los ojos sencillos de la gente buena que siembra con amor, en las profundidades de tu pícara voz. Seguimos asombrados a tu lado sin que lo sepas oyendo con más asombro maravillosos relatos que hablan de tu talla de hombre bueno y grande … Y si hoy no te visito en el lugar que supone la gente es tu última morada, es porque sabes que la tuya la llevo en el corazón e inscrita va en la memoria, donde tu recuerdo aflora nítido y luminoso. Y ésta Wilmer, es una morada de puertas abiertas y ventanas con cielo. De memoria sin fin. Jepira abraza tu encuentro. Nosotros te abrazamos cerquita del corazón. Todos estos corazones y el mio te seguimos deseando feliz viaje!

Laura Fernández

viernes, 5 de noviembre de 2010

La "i griega" se llamará "ye". Lo nuevo de la Real Academia Española

La nueva Ortografía de la Real Academia Española fija la denominación de algunas letras, cambia "quorum" por "cuórum" y elimina las tildes de "solo", "guion" y "o" entre números

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 05/11/2010

La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta...) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, "razonada y exhaustiva pero simple y legible". Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, "en absoluto" revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra "reforma".

Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las "innovaciones puntuales" aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.

La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.

Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).

"Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad", esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.

Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía".

4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: "era la única palabra átona que podía llevar tilde". Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".

Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. "En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: "Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (Qatar y quorum, en cursiva y sin tilde)".

La forma de mi corazón

Esta canción ha estado en mi cabeza todo el día. La guitarra es soberbia, acordes que van como un flechazo ardiente al corazón. La melodía es de Dominic Miller, guitarrista del grupo de Sting y su amigo. Me gusta la letra de Sting por su transparencia, su honestidad, por el simbolismo de las cartas con los sentimientos y porque finalmente, a estas alturas de la vida quienes amamos no queremos máscaras, no buscamos ganar batallas, ni poder o grandes riquezas, sino entender la forma de nuestro sentir, descifrar algunos de sus códigos. Y poder sentir sin miedo a ser vulnerables. Y eso como el juego de cartas, será siempre un peligro, un destino incierto, un riesgo, una intuición, una corazonada.

Esta canción nos toca a muchos. La letra habla del jugador de cartas, que las reparte como una meditación, no para ganar dinero ni respeto ni guerras. Lo hace para "encontrar la respuesta, la geometría sagrada de la oportunidad, la oculta ley de resultado probable...y si te digo que te amaba, quizás pensarías que algo estaba mal, no soy un hombre de muchos rostros, la máscara que uso es una"....un genio Sting

Laura Fernández

jueves, 4 de noviembre de 2010

Think different, soy un HACKINTOSH


La realidad económica del país, la recesión enardecida que ha consumido el bolsillo de todos, ha obligado (y aplaudo la iniciativa) de "innovar" para poder hacernos la "ilusión" si se puede llamar así de tener un mac.

¿Es culpa de la piratería?, depende del ángulo en que se vea. Las grandes empresas de software a nivel mundial, adoptaron el capitalismo como medio de enriquecerse, ofreciendo productos con cronograma de presentación, dejando de lado y al olvido anteriores productos que realizaban las mismas tareas, algunas veces con mejor desempeño que las supuestas "actualizaciones", además de conocer muy bien el aprovechamiento desmesurado de parte de estos desarrolladores al colocar precios EXORBITANTES a sus productos.

Años atrás los diseñadores fantaseábamos con la idea de poder instalar un sistema operativo Mac OSX en un pc, que si bien mac es una gran plataforma para el diseño, su uso optimo de memoria y la elección de dispositivos de parte de Apple para hacerlo correr era la mejor, su precio siempre es excesivamente alto, en relación al poder adquisitivo por arte o proyecto realizado en el, y la inversión se devaluaba sumamente rápido. VIRTUALIZAMOS EL SISTEMA con el engorroso VMWARE o con QEMU para windows, usamos VIRTUALBOX con una serie de comandos para ejecutarlo con imagenes "PARCHEADAS", en fin... muchas formas de hacerlo operativo en un pc, no siendo de ninguna manera eficientes y sufriendo las consecuencias de una relentización del sistema y degradación de la velocidad del mismo.

Apple en mi opinión, cometió un error, para fortuna de nosotros los plebeyos, se cambió de MOTOROLA a INTEL y voilá!!!! gente seria de la escena del UNIX (conociendo que el núcleo del sistema del OSX es UNIX DARWIN LIBRE) se ha encargado de generar distribuciones totalmente funcionales del Mac OS, comenzaron gateando por Phanter y ahora tenemos un poderoso SNOW LEOPARD X86 que activa todo el hardware (compatible).

No me siento orgulloso, pero tampoco mal, he instalado el sistema en mi computador personal y opino que si bien no es un mac comprado de la fábrica, es un poderoso core2duo con 4gb de ram y 250mb de video nvidia y a todo el que sepa algo de esto o se haya sentado en un mac imac 22 o 27 pulgadas, le puedo decir que esta configuración que poseo es superior en creces, en velocidad y tiempo de carga que una mac salida de fábrica.

ANIMATE, THINK DIFFERENT, ARMA UN HACKINTOS.

Carlos Raffe

viernes, 29 de octubre de 2010

Confesaría mis emociones



Confieso que escuchando la intensa, poderosa sutileza de esta música de Philip Glass y Ravi Shankar, podría hacer una confesión completa no de mis pecados, sino de mis emociones
Laura Fernández

Lo desconocido fue mi brújula, Anais Nin


"Yo me he concentrado tanto en mi sexto sentido, que he desarrollado una visión que va más allá de los hecho reales, con el propósito de experimentar nuevas sensaciones. Es posible que jamás haya aprendido los nombres de los pájaros, para poder luego descubrir el pájaro de la paz, el pájaro del paraíso, el pájaro del alma y el pájaro del deseo. Es posible que haya evitado aprender los nombres de los componentes y su música para poder así cerrar los ojos y escuchar mejor el misterio de la música, como si fuera un océano. Es posible que no haya aprendido las fechas de la historia, para llegar a la esencia de la eternidad. Es posible que no haya aprendido la geografía para poder trazar el mapa de mis propios itinerarios y descubrir mis propios territorios. Lo desconocido fue mi brújula, mi enciclopedia, mi ciencia y mi progreso."

martes, 14 de septiembre de 2010

Mario, gracias por el fuego


‎"Me gustaría / mirar todo de lejos / pero contigo"
(Mario Benedetti. 1920-2009)
Un día como hoy, el inolvidable Benedetti cumpliría 80 años. Y un poco de fuego del suyo volcado en palabras, alimentaria nuestro sentir.

Desde que me cansé de buscar
he aprendido a hallar... Nietzsche

Imaginaciones horribles


"Uno de los hábitos de la mente es la invención de imaginaciones horribles. Ha inventado el Infierno, ha inventado la predestinación al Infierno, ha imaginado las ideas platónicas, la quimera, la esfinge, los anormales números transfinitos (donde la parte no es menos copiosa que el todo), las máscaras, los espejos, las óperas, la teratológica Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espectro insoluble, son articulados en un solo organismo...

Yo he procurado rescatar del olvido un horror subalterno: la vasta Biblioteca contradictoria, cuyos desiertos verticales de libros corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira."
JORGE LUIS BORGES


1934; Sur, N° 59, agosto de 1939

jueves, 29 de julio de 2010

Tu firma por la paz de Afganistán



Afganistán, 3 décadas de guerra y violaciones a los derechos humanos, de atrocidades que siguen impunes. Algunos de los responsables de estas violaciones son diputados en el Parlamento afgano o tienen cargos de poder en el actual Gobierno. Mientras la sociedad civil afgana lucha para que se haga justicia, la Unión Europea y los Estados Unidos continúan apoyando al Gobierno y Parlamento afgano. Es parte de la campaña "LO TIENES QUE PARAR", lee el manifiesto y firma. Tu firma ayudará a que las demandas de las víctimas en Afganistán se puedan hacer realidad

Y de regalo, lo que le queda de vida


Héctor Torres es uno de los escritores y cronistas más agudos a la vez que sensibles de la nueva narrativa venezolana. Y aunque con varios libros publicados, entre ellos La Huella del Bisonte, escribe semanalmente para PRODAVINCI sus crónicas sobre la violencia en Caracas. Y cada una es una sorpresa que nos mantiene atados hasta la última línea, entre el suspenso y la esperanza. A veces acabamos hundidos en la tristeza de reconocernos en nuestra realidad diaria, la de esta Venezuela dolida e indolente, que prefiere caminar a prisa sin mirar a los lados y así intentar no perturbarse demás con la tragedia ajena. Desconociendo que es la tragedia de cada uno.

En las últimas crónicas de Héctor Torres hemos tropezado con historias de finales felices, finales tan extraños de hallar en una ciudad violenta como Caracas, donde nadie sabe cuando lo apagan, y otro día de vida puede ser simplemente un gran regalo… Relatos que nos abren un espacio para la esperanza. Él reconoce que le gusta encontrar refugios donde cultivar la fe en un país posible. "Me gusta buscar ese ángulo en nuestras pequeñas tragedias cotidianas que también produce esperanzas, porque no está carente de belleza. Y siento que encontrando ese ángulo le rindo un modestísimo tributo a las víctimas de la violencia cotidiana de nuestra ciudad.
Es decir, un poco de esto pero también otro poco de aquello"...
Laura Fernández

A continuación esta magnífíca crónica.


Los taxistas son los sismógrafos de un submundo que, como los icebergs, muestra apenas un minúsculo pedazo de cuanto esconde en sus entrañas.

Por Héctor Torres | 20 de Julio, 2010

Si es por tener cosas qué contar, los taxistas podrían ser de esos escritores que desconocen ese temible enemigo conocido como la hoja en blanco.

Geólogos del latir de la calle, los taxistas son los sismógrafos de un submundo que, como los icebergs, muestra apenas un minúsculo pedazo de cuanto esconde en sus entrañas. Son los chamanes del Abracadabra que hacen aparecer, ante los ojos del que los escucha, una ciudad usualmente escondida.

El taxista viejo es un guerrero curtido, un cazador mañoso. Si hay un oficio duro, es ese. Para lidiar todos los días contra los tataranietos de Atila (llámenseles motorizados), los autobuseros con su lógica de que el más grande siempre tiene el paso, las todopoderosas caravanas de “personalidades” y los fiscales de tránsito*, hay que pertenecer a una raza genéticamente tan blindada como la de las cucarachas.

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Y ni hablemos de su prodigiosa capacidad para sobrevivir al hampa.

***

Juan terminó siendo taxista como el que se descubre un día enamorado de una persona que hasta ayer odiaba. O el que termina viviendo en Güiria. Porque sí. Comenzó como una opción para ayudarse a flotar en una época difícil. Con el tiempo el sustantivo época fue relevado por el sustantivo vida y, como la carrera de un profesor universitario, lo que comenzó con unas horas a la semana terminó siendo un oficio a dedicación exclusiva.

La vida, ya se sabe, es de las que sueltan chistes de los que sólo ellas se ríen.

Master en eso de sobrevivir a la ciudad, sabe que en Caracas hay que dosificar la angustia. Más de veinte años atravesando las venas de Caracas frente al volante, lo han enseñado a no malgastar sus angustias sin motivos. El caraqueño vive asesinando su cuerpo bebiéndose todo el día un coctel de paranoia, rabia, impaciencia, ansiedad y terror, suele comentar a todo pasajero dispuesto a escucharle.

Y así como terminó de taxista porque sí, igualmente está vivo porque sí. Ocasiones para no estarlo le han sobrado en todos esos años. Lo han atracado con todos los métodos conocidos (hasta con una media de nylón atravesada en el cuello), ha sido el impensado transporte-rehén de una fuga, ha llevado heridos de bala al hospital, ha montado pasajeros que luego descubre que están siendo perseguidos a plomo limpio, y hasta una vez su carro terminó acordonado por una Unidad Antiexplosivos, por culpa de un maletín que dejaron olvidado en el asiento de atrás. El mismo en el que, todo hay que decirlo, también se han repartido amores y humedades.

Por eso cuando dice que está vivo, lo dice en letras mayúsculas.

Esa vida vivida en sus bordes le ha enseñado a tomar con humor los pequeños incidentes. Como esa vez que cuatro “funcionarios” de una policía no identificada lo detuvieron y le indicaron una dirección a la que iban a allanar. Y no le pare a semáforo, que usted está en comisión.

Por supuesto, no pagaron la carrera.

***

La mañana previa a amanecer con sesenta años, despertó sintiendo un inesperado rechazo a la idea de salir, como todos los días, a guerrear la calle. Puede que estuviera cansado de sospechar de los pasajeros y de tragar humo, pelear con motorizados y de los dolores en la pierna del clutch; pero sobre todo se descubrió aburrido de un oficio que ya no le deparaba sorpresas.

Decidió que ese sería el último día antes de guindar la armadura, y así se lo hizo saber a su mujer. Esta se quedó pensativa y luego dio un manotazo al aire, como queriendo espantar una idea odiosa.

***

Ningún hecho inusual coronaba su jornada de despedida del volante. Lo de siempre: colas, carreras, gente puteando al gobierno… Trabajó hasta las dos de la tarde y se fue a su casa a comer y descansar. Volvió a la calle a las seis. Calculó que con suerte, a eso de las doce ya estaría en su cama.

Cerca de las once recogió a un tipo por los lados de Chacao. Trigueño, unos treinta años, cara grande, una chaqueta larga. Un tipo como cualquiera que puede estar en la calle a esa hora de un jueves.

¿Cuánto pa’ Plaza Sucre?

Cada taxista se mete a las zonas que conoce y Juan rueda tranquilo por las calles de Catia. Dijo setenta para irse a casa luego de esa carrera. El tipo abrió la puerta de atrás sin chistar y, una vez adentro, ordenó escuetamente:

Súbeme el vidrio.

Veinte años llevando gente no han sido en vano. Juan reconocía a la solterona, al infiel, al paranoico, al alcohólico en crisis, al alucinado, al suicida, al que nadie lo espera en casa, al psicópata… y ese tipo que estaba en el asiento de atrás de su carro era, sin ninguna duda, un delincuente. Se siente en las feromonas, en la sudoración, en la mirada. Drogas, atracos, en algo sucio andaba ese tipo al que le dejaba la nuca a tiro en la última noche de su oficio.

Juan intentó un par de conversaciones que se estrellaron con el silencio de una sombra en el retrovisor. Al llegar a Plaza Sucre el tipo dijo dale más, que yo te aviso.

Rodaron un par de cuadras por unas calles que se volvieron repentinamente solitarias. Juan intentó bajar la velocidad. Dale, dale que yo te aviso.

Coño, pero ya vamos para Los Magallanes, y el precio es otro, se quejó Juan.

Deja la lloradera y dobla después de la otra, nojoda. Y cobra lo que te dé la gana.

Juan dobló donde le indicaron y el silencio expreso de la calle fue roto por el sonido de las ruedas pisando un gran charco, como si fuese una lancha encallando en la playa.

A pocos metros estaban tres tipos, que a todas luces esperaban al que acababa de llegar. Juan, nervioso, encendió la luz del techo. El tipo se bajó del carro tan aprisa que no vio la bolsa que se le salió del bolsillo de la chaqueta. Al oír la puerta cerrarse, Juan lo buscó por la ventana y lo perdió momentáneamente de vista.

De pronto se percató de la bolsa dejada sobe el asiento.

Sin entender del todo lo que pasaba, le quiso avisar del descuido…

¡Piérdete! Piérdete ya que estás vivo de vaina, le gritó el tipo mientras se alejaba.

Juan entendió que sí había pasado algo, no inusual, sino extraordinario en su último día de taxista. Alguien (y no sabía quién) le había regalado lo que le quedaba de vida. Podía aspirar a morir en su cama, en vez de hacerlo en una calle de Los Magallanes.

Las ruedas chillaron brevemente cuando aceleró.

Al encontrar un sitio con suficiente luz, detuvo el carro. Agarró la cabilla que lleva debajo del asiento y se acercó a la puerta de atrás con la cautela de quien va a sacar un borracho que se quedó dormido. Abrió la puerta y, sin soltar la cabilla, agarró la bolsa con dos dedos de la mano libre. ¿Esta vaina será droga?, se preguntó. Lo que falta es que me caiga la policía. Examinó su exterior hasta que sintió confianza para revisar su contenido.

Adentro había dos pacas. En una de ellas, en un conteo superficial, calculó más de cincuenta billetes de cien bolívares. La otra parecía más gruesa.

Rodó tratando de no pensar en nada hasta que llegó a una arepera de El Rosal. Allí comprobó que al menos uno de los billetes no era falso. Ordenó la otra arepa y luego ordenó cervezas, brindando por el regalo y por sus sesenta años. Pidió otro par de latas para llevar y se montó en su taxi. Rodaba sin destino preciso sintiéndose atravesar una cortina invisible que flotaba en la soledad de la madrugada.

***

Eran más de las cuatro cuando llegó a la Cota Mil. En El Mirador, sabiéndose el vengador hermético de los taxistas atracados, esperó ver al sol acercarse al galope por los lados de Petare. Pensaba en esa ciudad que todo te lo quita pero que un día hasta te celebra el cumpleaños, y se deleitaba con esos pálidos tonos naranja y verde que comenzaban a cocerse lentamente. Destapó la cerveza que guardó para la ocasión y concluyó, con una mezcla de felicidad y desconcierto, que esa era la vista de la ciudad que merecían los que ganaban la batalla. Luego se acomodó en el asiento para regalarse un par de horas de sueño.

Una vida regalada no hay que estarla cuidando tanto, pensó bostezando.

*******

* Contó cierta vez un taxista, que a su vez le confió un fiscal, que un día de cobro fueron llamados a formar en el patio, y una vez allí el comandante les advirtió: enviaron la quincena, pero no los cesta-tickets… así que vean cómo resuelven.

Papel y lápiz, por favor


Tomado de la página de PRODAVINCI (literatura en la web)

Una anécdota de García Márquez y otra de Paul Auster nos recuerda que una cosa es querer ser escritor, y otra escribir

Por Alberto Salcedo Ramos | 28 de Julio, 2010

Me contó Jaime García Márquez que en cierta ocasión iba paseando en coche por el Centro de Cartagena con su célebre hermano mayor. De pronto vieron a una mujer bella caminando por el andén. Gabo quiso decirle algo y por eso pidió que el coche se detuviera.

Los dos hermanos descendieron raudamente del vehículo. Y entonces, ¡oh, sorpresa!: la mujer ya no se encontraba en el lugar en el cual la habían visto segundos antes. Intrigados, emprendieron un barrido meticuloso por la cuadra, convencidos de que tarde o temprano la hallarían. Pero sus esfuerzos fueron vanos.

A partir de aquel momento Gabo empezó a fantasear con el destino que pudo haber tenido la mujer. Su imaginación delirante tramaba numerosas conjeturas sobre la misteriosa desaparición. Cada vez que se encontraba con Jaime añadía nuevas teorías, nuevos desenlaces posibles. Así, las conversaciones sobre el tema se convertían en un divertimento maravilloso.


Un día sucedió el milagro: Jaime iba caminando por la misma calle del Centro de Cartagena cuando vio a la mujer. Habló con ella, le pidió sus datos personales. En seguida buscó un teléfono para llamar a Gabo a su casa de México y darle la buena noticia. La respuesta que recibió desde el otro lado de la línea lo dejó de una sola pieza:

– ¡Pero qué pendejo eres!: me acabas de dañar el cuento.

De ese modo, Jaime confirmó que para su hermano mayor nada es tan importante como la literatura. Ni siquiera el hallazgo de la mujer más bella de la tierra.

II: Aquella noche de 1955, cuando apenas contaba ocho años, Paul Auster venía saliendo del estadio después de haber visto el partido de su novena favorita, Los Gigantes de Nueva York. De repente se topó con Willie Mays, la estrella del equipo. Sin pensarlo dos veces, Auster le pidió un autógrafo.

“Claro, niño, claro”, le respondió Mays. “¿Tienes un lápiz?” Desde luego, el niño no tenía un lápiz, y tampoco su padre, ni su madre, ni ninguno de los otros adultos que estaban abandonando el parque de béisbol. Mays se encogió de hombros, dijo que lo lamentaba mucho y se alejó. Paul Auster lo acompañó con la mirada hasta cuando se perdió de vista. Triste, frustrado. Esa misma noche juró que nunca más andaría por la vida sin un lápiz en el bolsillo.

Al cabo de los años llegó a la siguiente conclusión: “Si hay un lápiz en tu bolsillo, existe una buena posibilidad de que algún día te sientas tentado a usarlo. Me gusta decir que así fue como me convertí en escritor”.

Tanto la mujer misteriosa del primer relato como el lápiz en el bolsillo del segundo son testimonios fehacientes de la pasión por el oficio narrativo.

Conviene mirarse más a menudo en el espejo de estos escritores que siempre encuentran pretextos de sobra para trabajar, en lugar de encontrarlos para seguir anclados en los cafés explicándoles a los contertulios por qué no pudieron hacer la novela de sus sueños o por qué las musas conspiraron contra ellos.

Balzac lo expresaba de manera más ruda: “Lo único que importa es poner el trasero en la silla cuantas veces sea necesario”. La moraleja es inquietante: a cualquiera le dan ganas de ser escritor: lo jodido es sentarse a escribir.

lunes, 10 de mayo de 2010

Una lista, 10 libros de la narrativa venezolana en la década y una polémica de egos


Laura Fernández

Cualquier lista es siempre excluyente. Y arbitraria. De ellas me parece positivo cuando se hacen con libertad, sin prejuicios y elaboradas por personas con sólida solvencia intelectual y ética. Se ha presentado en el país una fuerte controversia entre escritores e intelectuales por la reciente publicación en “El Papel Literario” del diario El Nacional de una lista elaborada por 14 reconocidos intelectuales calificando y dando a conocer los 10 mejores libros, según ellos, producidos por la narrativa nacional entre 2000 y 2009.

Esta es la lista. Se encuestó a 14 personas que puntearon así:
1. Falke, de Federico Vegas. 100 puntos.
2. La enfermedad, de Alberto Barrera Tyska, 79 puntos.
3. La otra isla, de Francisco Suniaga, 70 puntos.
4. Lluvia, de Victoria De Stefano, 40 puntos.
5. Indio desnudo, de Antonio López Ortega, 39 puntos.
6. Puntos de sutura, Oscar Marcano, 37 puntos
7. Bajo tierra, de Gustavo Valle, 34 puntos.
8. Los invencibles, de Rodrigo Blanco Calderón, 29 puntos.
9. Mariana y los comanches, de Ednodio Quintero, 27 puntos.
10. El pasajero de Truman, de Francisco Suniaga, 26 puntos.

Ésta claramente muestra una tendencia y unos gustos de 14 personas conocedores de la narrativa nacional. ¿Sobran nombres? quizá. Faltan? seguro. Creo que todo el que se considere conocedor en la materia y esté en desacuerdo con esta lista debería elaborar la suya y someterla al juicio público. Y argumentar con coherencia y no con sandeces.

En mi caso personal, que vivo en el interior donde no todos los autores y sus libros nos llegan y si llegan disponemos de escasos medios que promocionen su lectura, la lista y la famosa polémica me han servido de faro para desear correr a las librerías, buscar estos títulos, leerlos y gozarlos con deleite o sufrirlos con rigor. No me anima confrontar esta lista o elaborar una propia pues carezco del conocimiento requerido. Me alienta como lectora conocer la obra de los nuevos escritores venezolanos cuando creía que aparte de Suniaga, Barrera Tyska y Quintero, solo escribían y destellaban los de otros países vecinos y reconocer que en estos últimos años no todo se ha perdido en el país.

Gracias a las redes sociales, con admiración he descubierto en el último año la pluma de nuevos escritores criollos, sus relatos intensos, verticales, provocadores y ese maravilloso mundo de criaturas diversas y a veces imposibles conectadas sin embargo con todas nuestras emociones. Es el caso de Eduardo Sánchez Rugeles, ganador del Primer Premio de Literatura Iberoamericana “Arturo Uslar Pietri” con su novela Blue Label/Etiqueta Azul, que hoy comienza a publicarse en el país y pretendo comprar tan pronto llegue a Maracaibo. Y con la narrativa fiera de Héctor Torres. O con la hermosa y sentida poesía de Mharía Vázquez Benarroch.

Y me maravillo mirándome en sus historias contadas con voz de actualidad, reencontrándome con escenarios y sucesos donde todos nos retratamos en el dolor, en el desarraigo, en ese conflicto ahora casi permanente con nuestra idiosincrasia. Y a veces, después de leerlos, nos quedamos con la extraña sensación de vivir una pesadilla oscuramente triste, terriblemente cierta de la Venezuela subterránea, de la violenta realidad de una ciudad que palpita escondida en sus miedos y muchos prefieren ignorar. Historias maravillosamente escritas, espléndidamente narradas que se quedan colgadas en nuestra memoria por su belleza, su portentosa imaginación y, generalmente, porque duelen. Duelen mucho. Porque son extraídas de nuestra realidad y no nos son ajenas.

Por ello quiero compartir en este muro el artículo publicado por Sergio Dahbar con el cual rompe una lanza a favor de la polémica lista de narrativa del Papel Literario.